Comentario a la Perashat Nóaj, por Adi Cangado



"Noé y la responsabilidad medioambiental"


Comentario a la Perashat Nóaj
Por Adi Cangado

   Elé toledot Nóaj. Estas son las generaciones de Noé. Cuando la Torá dice "elé toledot", estas son las generaciones, suele continuar recordando los nombres de los hijos de ese personaje. Aquí, sin embargo, el texto añade "Nóaj ish tsadik", Noé (era) un hombre justo. ¿Por qué? Para enseñarte que la principal descendencia de los justos son las buenas obras. Explica el Midrash "tsidkotav ema toldotav", sus (actos) justos son sus descendientes. "Tamim ayá", era perfecto "bedorotav" en su generación. ¿Por qué añadir esta aclaración? Algunos de nuestros sabios, de bendita memoria, dicen: si era justo en su época (época de degradación humana), ¡qué grande habría sido su nombre en una era de hombres y mujeres justos! Otros, en cambio, dicen: "lefí doró ayá tsadik" en su generación era un (hombre) justo, "ve-ilu ayá bedoró shel Abraam - lo ayá nejeshab lijlum" pero si hubiese vivido en tiempos de Abraham, no se habría considerado relevante en absoluto. "Et a-Elokim italej Nóaj", Noé caminó con Dios. Dice "italej", un verbo en forma reflexiva y pasada que describe los actos que le preceden como persona, actos ya concluidos y pasados en el instante en el que transcurrirán los acontecimientos que la Torá relatará a continuación (el diluvio). "Italej" implica hacerse a sí mismo su camino, ¿cómo? Con Dios, es decir, sus actos y buenas obras dibujan y delimitan el camino de lo divino.

   Estos detalles son muy importantes para entender la figura y la personalidad de Noé. En el relato de su historia, él es el hombre escogido por Dios para advertir a los pueblos de los peligros y las catástrofes que se avecinaban y también para salvar a los seres vivos de la tierra firme, incluida la especie humana, de la extinción que provocará el diluvio. Pero sus actos (su comportamiento) son medidos y valorados en la tradición judía tomando como condicionante el contexto social en el que vivió. ¿Era realmente un hombre justo? Quizás no todo lo justo y recto si se le compara a otros (como Abraham) pero justo, al fin y al cabo, "bedorotav" en su generación. Pues cada gesto amable ilumina un futuro y la herencia de un nombre, y por pequeñas que sean las hazañas de un hombre o una mujer, pueden sin embargo destacar en medio de su mundo cotidiano, en este caso a pesar de pertenecer a una época de barbarie, haciendo así que su persona deje un rastro en la historia. Pues las buenas obras, los actos de justicia, dejan un rastro allí en donde suceden, lugares en los que se queda ya para siempre una parte del alma humana.

   Solamente cuando la Torá define (y comprende) a Noé (en el versículo de Gén. 6:9), nos revela los nombres de sus hijos (Gén. 6:10).

   Vatishajet a-árets lifné a-Elokim. Pues bien, en aquel entonces, la tierra se había corrompido ante Dios. El texto literal dice "vatishajet" que significa que se estaba destruyendo el planeta, o mejor, que se ha destruido pues encontramos aquí un tiempo pasado que llega hasta el instante en el que leemos, convirtiéndose este relato en una advertencia para cada nueva generación. "Vatimalé a-árets jamás", y la tierra se había llenado de violencia (Gén. 6:11).

   Vayar Elokim et a-árets ve-iné nishjata. Y vio Dios la tierra, y he aquí que se había destruido. "Ki ishjit kol basar et darkó al a-árets", porque se había apartado toda carne (también los animales tanto domésticos como salvajes y los pájaros) de su camino sobre la tierra (Gén. 6:12). ¿A qué nos recuerda todo esto? ¿Acaso no nos resulta familiar? También ahora, mientras lees este texto, el ser humano está envenenando las aguas y la tierra, contaminando el aire que respira todo ser vivo, alterando los ritmos de las plantas, los pájaros y otras especies, causando la extinción de muchas de ellas. La Perashat Nóaj hace eco en nuestra generación, la de la destrucción del medio ambiente.

   Desde el pasado domingo muchos bosques de Galicia, Asturias, León y el norte de Portugal han sido quemados, exterminando a seres vivos incluidos seres humanos, y nos alarmamos. ¿Por qué, sin embargo, no denunciamos a nuestras autoridades y a nuestros gobiernos por no trabajar en la protección del hábitat? ¿Por qué no exigimos un paso atrás que permita la supervivencia de la especie en este planeta? Porque pertenecemos a una generación cortoplacista, preocupada únicamente por aquellas catástrofes que son cercanas o próximas, que nos afectan de manera inmediata. ¿Conocéis alguna otra especie que cree para sus crías un hábitat más hostil que el suyo? No. El ser humano, en cambio, no está siendo consciente de la tierra desolada y en vías de extinción que deja como herencia a las generaciones venideras.

   Ve-ineni mashjitam et a-árets. Y he aquí que les voy a destruir con la tierra (Gén. 6:13). Si nos fijamos atentamente, el verbo que se repite en estos versos para describir el diluvio es sh-j-t, "destruir", por eso lo he marcado en negrita en los párrafos anteriores. Exactamente el mismo verbo que se utiliza para referirse a los actos humanos sobre el planeta. ¿Qué nos enseña aquí la Torá? Que no fue Dios quien destruyó la tierra mediante el diluvio, sino que aquellos hombres y mujeres sufriendo las consecuencias de sus propios actos, llevando la desolación también a inocentes. Tal y como aclara el Midrash (Gén. Rabá 26:5), "tobim veraím", buenos y malos, es decir, inocentes y culpables. Toda la especie acaba padeciendo la catástrofe. Pero hilemos más fino. El Midrash dice "tobim veraím", es decir, cita en primer lugar a los inocentes, pues ellos son los primeros en sufrir las consecuencias del daño sembrado.

   La Perashat Nóaj apela a nuestra generación también: los hombres y las mujeres que estamos observando el avance imparable del cambio climático. En este punto me gustaría reproducir aquí este Midrash (Eclesiastés Rabá 7):

   Cuando el Santo, Bendito sea Él, creó al primer hombre, lo tomó y le mostró todos los árboles de Gan Edén (el Jardín del Edén) y le dijo: "¡Mira Mis obras, cuán hermosas y dignas de alabanza son! Y todo lo que he creado, lo he creado para ti. Pero ten cuidado de no dañar o destruir Mi mundo, porque si lo haces no habrá nadie que lo repare después de ti".

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