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Parashat Jukat 5779

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”Tres hermanos, tres regalos” Por Adi Cangado
Comentario a la Parashat Jukat (Núm. 19:1-22:1)


"Un día, mientras Elías estaba en el monte Jorev, un viento impetuoso quebró las cimas de las montañas, rasgando la roca, pero Dios no estaba en aquel viento. Tras el viento se produjo un terromoto, pero Dios no estaba en aquel temblor de tierra. Tras el terremoto el fuego invadió el lugar, pero Dios tampoco estaba en el fuego. Finalmente, cuando el fuego se apagó, percibió en la calma más profunda una voz apacible y delicada, y entonces Elías comprendió y escuchó a Dios.” (basado en I Reyes 19)
Cuenta el Rabí Yosé, hijo de Rabí Yehudá, que en su viaje a través del desierto hacia la tierra prometida el pueblo de Israel sobrevivió gracias a la ayuda de tres hermanos -Moisés, Aarón y Miriam- y tres hermosos regalos le fueron entregados a través de sus manos: un pozo por Miriam para dar de beber al pueblo y a sus rebaños; una nube por Aarón para protegerlos del sol abrasador; y el maná por Mois…

Parashat Shelaj Lejá 5779

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“Doce saltamontes, algún gigante y un talit.” Por Adi Cangado
Comentario a la Parashat Shelaj Lejá


Esta es una historia de boyscouts, de doce exploradores, de lo que se encontraron en la tierra de Canaán; pero también de lo que sus ojos hallaron al mirar sus cuerpos y de las sensaciones de sus corazones, de sus mentes. De los terrores de la noche y de la sombra que las pesadillas del sueño dibujan a la mañana siguiente. De la renuncia, del fracaso, de la pérdida, y de qué hacer cuando parece que lo hemos perdido todo, y de qué hacer cuando se nos arrebata todo.
Después de llegar a la frontera con la tierra de Canaán, Dios le pide a Moisés que envíe a doce hombres, ve'yaturu et érets Kená'an “y exploren la tierra de Canaán”, ish ejad ish ejad “un hombre, un hombre” (Núm. 13:2) por cada tribu, y con cada hombre sus ojos y su corazón. Doce hombres, pero solamente hombres, de carne y hueso, kulam anashim (v. 13:3), a quienes sus ojos y sus corazones guiarán en esta aventura. Moisés le…

Parashat Behar 5779

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“La tierra no nos pertenece” Por Adi Cangado
Comentario a la Parashat Behar


“Y la tierra no puede venderse a perpetuidad, porque es Mía, y vosotros extranjeros y habitantes conmigo.” (Lev. 25:23)
Hace poco más de diez años, el día 8 de abril del año 2009, me levanté antes de la salida del sol, cogí el libro de oraciones y me fui al paseo marítimo de la ciudad. Allí, sentado en un banco, me puse la kipá y esperé a que amaneciese para recitar la birkat ha'jamá, la “bendición del sol”. Cada veintiocho años el sol, de acuerdo a nuestra tradición, regresa a su lugar original, a su punto de partida. La última vez había sido en 1981, un año antes que naciese. Quería pronunciar aquella bendición, con las oraciones que la acompañan, con perfecta concentración. Pensaba, “¿y si dentro de veintiocho años, en el 2037, no pudiese o no estuviese?”. En la Parashat Behar Moisés da instrucción a los israelitas para guardar un Shabat de años en lugar de días, sh'mitá o “año sabático”, el séptimo año…

Parashat Ajaré Mot 5779

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"Un altar en el desván y un giro copernicano" Por Adi Cangado
Comentario a la Parashat Ajaré Mot


Cuando tenía diez u once años, mis conocimientos de judaísmo eran mínimos. Mi abuelo me había comprado el libro “Las bellezas del Talmud”: mi primer libro judío. Lo devoraba con pasión. Nunca olvidaré el sabor de aquel primer dulce: las historias y enseñanzas de los rabinos seleccionadas para una antología por Rafael Cansinos Assens. Mientras lo leía, aprendí que el séptimo día de la semana, el sábado (el Shabat), debía guardarse descanso, de manera que descansé. ¿Cómo empezaba el Shabat? No lo sabía. De las candelas, de la bendición del vino, del Kidush, de la cena festiva, etcétera, no tenía información. Mis únicas herramientas eran saber que los días empezaban con la puesta de sol y que al terminar el Shabat se hacía Havdalá encendiendo una vela. Como mis padres no querían ni oír hablar de judaísmo, arreglé una mesa baja en el desván, la cubrí con una cartulina blanca en la que h…

Parashat Tetsavé 5779

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"Lámparas de aceite" Por Adi Cangado
Comentario a la Parashat Tetsavé


Centinela, ¿qué será de la noche? Centinela, ¿qué trae la noche?” Contestó el centinela: “Llegó la mañana y también la noche”. (Isaías 21:11)
Luz. Oscuridad. Luz de conocimiento, luz de la razón, luz de liberación, y allí a donde no llega ella, lo hace la noche: las noches de la ignorancia, de la superstición y de la muerte. Desiderius Erasmus de Rotterdam, un teólogo católico de los siglos quince y dieciséis, dijo: “Crea luz y la oscuridad desaparecerá sin más”. ¿Buscamos la luz? Los sabios, de bendita memoria, dijeron: “Estas siete cosas fueron creadas antes que fuese creado el universo: la primera, la Torá” (Bavlí, Pesajim 54a). ¿Cómo es posible?
Al principio, fue la luz. Sin ella la vida en nuestro planeta, nuestro hogar, no brotaría en la forma en que lo hace. Ella hace visible el mundo que nos rodea: cada rostro, cada detalle. A la luz del mundo, de la naturaleza y de la historia, nuestros antepasados ap…

Parashat Shemot 5779

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“La resistencia al sufrimiento y un Eterno acontecer” Por Adi Cangado
Comentario a la Parashat Shemot

Shemot. Nombres. Nombres de hombres, de mujeres, de lugares, de tiempos, y de dioses. La palabra, en el pensamiento y en los labios, delimita lo nombrado, lo reconstruye y lo moldea. En parte, el mundo que nos rodea es tal y como lo llamamos, tal y como lo nombramos. Cada fenómeno que se presenta a la percepción inspira su nombre, pero después tal palabra le devuelve su aparente ser: su ser posible. La esencia se revela pura, se percibe fragmentada y limitada a la memoria y a la percepción humana, pero después y cada vez que regresa quedó ya atrapada en la palabra dada para nombrarla.
La naturaleza y la historia humana han inspirado a los pueblos, y éstos, sin ningún lugar a dudas, han dado nombres a sus dioses. ¿Qué reside en el nombre? ¿Qué nos dice del pueblo que lo pronuncia? ¡Qué fuerza increíble tienen los nombres! En la porción de esta semana se nos narra cómo lo Divino se reveló a…